Ojalá encuentren aquí un pedazo de Cuba, de su alma y de su gente... un poco de Matanzas, y un poco de mí

martes, 3 de octubre de 2017

“Irma no pudo conmigo…”

Son las 4:00 de la tarde del sábado 9 de septiembre. Regla Llorente, directora de Radio Varadero, mantiene un contacto telefónico en vivo con la emisora provincial de Matanzas, Radio 26. Por medio de un colega sabe que hay que evacuar de inmediato a la población de la península de Hicacos, ante el peligro de inundaciones.
“No recuerdo bien, sé que le dije: a mí me da pena, pero tengo que dejarlos, tengo un pueblo al cual informar. Automáticamente le indiqué al operador de sonido que preparara todo para transmitir.”

Nuestra deuda con Moltó

Moltó, en su primera visita a Matanzas tras ser elegido presidente nacional de la Upec, para participar en la primera graduación de Periodismo de la Universidad de Matanzas
Antonio Moltó Martorell, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba falleció este martes 15 de agosto de 2017. La noticia retumbó bien temprano en todas las redacciones de medios cubanos y se apretaron los corazones de cuanto periodista revolucionario hay en este país, sea o no miembro de la organización que lideraba.
Y digo bien, lideraba, porque Moltó no era solo el presidente. Era más. Moltó era un líder nato, de esos en los cuales se unen inteligencia, bondad, verbo y carisma.

El primer deber de un periodista es hacer periodismo


 Hace unos meses dedicamos un encuentro regional de Periodismo Digital, efectuado en Matanzas, a Roberto Pérez Betancourt, decano de los periodistas matanceros, incómodo, certero; joven a sus casi 80 años. Él, por supuesto, consideró inmerecido tal reconocimiento... Y hasta me hizo prometerle que no habría un homenaje más para él en vida, porque casi siempre estos llegan cuando se acerca la muerte, y él, dice, "todavía no ha sacado turno en el crematorio". Pero basta de tanta perorata y presentación. Solo quiero compartir las palabras de Roberto aquel día, en ese homenaje que él sí merece. 
  Ante todo, agradezco el reconocimiento que se me brinda, aunque en realidad lo considero inmerecido, pues en mis 77 años de vida, más de 60  de ellos en  trabajos varios, incluidos   51 en el ejercicio profesional del periodismo, solo considero haber intentado cumplir  el deber elemental de esforzarme en  mis obligaciones laborales, y opino que por realizar  el trabajo cotidiano no se precisan elogios.
  Comparto con Alfredo Guevara su afirmación de que el principal deber de un periodista es el de hacer periodismo.