El niño de esta historia no se llama Salomón, sino César. Y no es un sabio bíblico, solo un "vejigo" de diez años con nombre de emperador que cree que se las sabe todas.
César le llevó su flor a Camilo este 28 de octubre. Una mariposa blanca, que su papá le había comprado el domingo, bien cara por cierto.
Los niños de su escuela van todos los años hasta las márgenes del río San Juan para echar flores al mar, que imaginan ellos, van al encuentro de CamiloCienfuegos, el héroe sonriente que está en la pared del aula al lado del Che.
Pero este año, como se cree que está grande, tiró la flor más fuerte (quería que llegara más lejos que ninguna) y se quedó atrapada en las ramas de un árbol en la orilla.
Y César, quién dijo que "sea por eso mi niño malo", terminó tirándole piedras con la ayuda de otros amiguitos, para que cayera, hasta que lo lograron.
César, le dije mientras me lo contaba, ¿cómo te vas a poner a tirar piedras en un momento tan solemne y a la mariposa que es la flor nacional? ¿Y la maestra no te vio?
Ojalá encuentren aquí un pedazo de Cuba, de su alma y de su gente... un poco de Matanzas, y un poco de mí
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martes, 29 de octubre de 2013
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