| Cuando nació Francisco Alejandro era del tamaño de un penlow* |
Cuando en pleno salón de partos la colombina Arlette Cuesta Casaña escuchó el llanto de su hijo, fuerte y agudo, jamás pensó que sería tan pequeñito. Pero cuando a los seis días pudo verlo en la incubadora quedó conmocionada.
Su hijo Francisco Alejandro, nacido con 28 semanas, apenas había pesado 560 gramos, un poco más de una libra. “Era demasiado pequeño, medía un tramito más que la mano de un médico. Yo pensaba que no se iba a salvar. Yo sabía que los prematuros eran pequeños, pero no al extremo de lo que lo era mi hijo”.