Pero mi abuelita Inés tiene 86 años y ya no vive en el campo, sino en el pueblo. Hace 5 tiene una prótesis de cadera y aunque anda ligerita, tiene que cuidarse. Por eso ya no se atreve a salir al patio de la casa para atender sus flores como lo hacía antes. Ahora se lo deja a mi mamá. Pero mi mamá trabaja en la calle y no tiene casi tiempo.
Por eso ha tratado de llenar con sus plantas favoritas el estrecho pasillito que bordea su sala, el comedor y el cuarto. Sale escondida para que mi papá no la regañe, y riega las rosas rosadas que casi se cuelan por las persianas de tanto que han crecido.
Este domingo desde que llegué a su casa me habló de las margaritas. Mi abuela tiene margaritas blancas por todas partes. Las margaritas florecen una vez al año y ella espera por ese milagro como si tuviera la vida por delante para hacerlo.Cuando sus plantas florecen mi abuela se siente niña.
Llevan cinco días en agua y se conservan muy bien |
Ignorante yo. "Pero tienes que tener paciencia. Es una planta fea casi todo el año, y solo florece durante unas semanas", me dijo sabedora de que la juventud se desespera.
Así que me traje el gajo entero, repletico de margaritas desde Colón hasta Matanzas. Y
hace una semana lo tengo en mi cocina, alegrándome la semana. Creo que por eso he tenido tanta paz.Y es que quizás con las margaritas me traje un poquito de la paciencia y el cariño de mi abuelita Inés.
Abuelita Inés, mi hijo César y yo... en Colón hace poco... |
muy bonito este artuculo
ResponderEliminar¿será porque habla de una abuela?
Eliminarademas de la historia .si es tambien por hablar con ese amor de las abuelas ,las mias tambien fueron maravillosas y con manos especiales para las plantas
Eliminarsi , ademas de la historia que es bonita , las abuelas cubanas son asi , y ademas tienen muy buena mano en su mayoria para las plantas , iris
ResponderEliminarsi , y es ademas bonita la historia casi todas las nietas cubanas tenemos historias similares
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