El otro día un colega que vive hace muchos años en La Habana
me hizo entender de manera diferente el hecho de que para su cumpleaños 325 en la
ciudad de Matanzas no se concluirían varias de las muchas obras que se han
emprendido aquí.
Luis Sexto, que más que colega es maestro, y quien siente un
cariño especial por Matanzas, me dijo sin muchos titubeos ante mi insistencia
de “mire profe, ¿vio todo lo que se está haciendo?”: “¡si están armando todo
este alboroto por el 325, qué no harán cuando Matanzas cumpla 500!”
