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viernes, 17 de febrero de 2012

Matanzas se pregunta por qué Víctor Mesa no dirige en el Juego de la Estrellas

   Una pregunta anda en el aire de Matanzas desde que fueran anunciados los directores de los equipos occidentales y orientales para el juego de las estrellas que se efectuará este domingo en el estadio Victoria de Girón de la ciudad de Matanzas: ¿por qué Víctor Mesa no dirige a los de su zona?

   Los matanceros no entendemos por qué el manager del equipo que más tiempo ha estado en el primer lugar de su zona en la serie nacional no aparece en la nómina de los directores para el “todos estrellas”, por qué el conductor cuyo team ha avanzado más con respecto a igual período del año anterior, con 11 juegos ganados por encima, y que continúa en la lucha con Industriales por el primer lugar no se sentará en la silla del mandamás de occidentales.

   Nos cuestionamos la manera en que se tomó la decisión. A diferencia de los integrantes de ambos equipos, seleccionados a partir de las votaciones de la población; los directores fueron elegidos bajo criterios sacados de debajo de la manga.

   ¿Por qué se determinó que los directores de las estrellas fueran los de los equipos que en el juego 48 (o sea, en la mitad de campeonato) estaban delante en sus zonas. ¡Qué casualidad que Industriales estaba entonces en el primer lugar del oeste, una cima que les ha costado mantener, y que Matanzas ha gozado por más tiempo!

   En realidad podían haber valorado que Víctor Mesa tiene una alta responsabilidad en que Matanzas sea sede por primera vez de un Juego de las estrellas, en que el equipo haya avanzado hasta la posición donde se encuentra y en que el estadio se convierta en un hervidero cada vez que hay tope.

   Los matanceros pensamos que Víctor se había ganado ese derecho. Por supuesto, imaginamos que esté igual de feliz con la selección de su ex-compañero Lázaro Vargas, otro grande la pelota, que aunque más sereno, ha mostrado madera de guía. 

  Pero los matanceros queríamos tener a Víctor al frente del equipo Occidentales, esperábamos ir a verlo fajarse, a levantarse envalentonado para protestar; queríamos disfrutar de sus expresiones de enfado y alegría y temblar ante esas alocadas decisiones que, como cuando jugaba, casi siempre le salen bien.

  Las decisiones siempre son difíciles de tomar, sobre todo cuando hay demasiado talento en el camino. Solo quienes tenían en sus manos la última palabra sabrán que se habló allí, cuando estaban cocinando esos criterios que determinaron que vVrgas, el manager de Industriales y Ramón Moré, de Villa Clara fueran los agraciados.

  Tal vez, suponemos algunos matanceros, en los altos niveles no gusta la manera de dirigir de Víctor. Es verdad que es demasiado atrevido, que canta las verdades y que pelea; pero hay que valorar su conocimiento del juego, su inteligencia para trazar estrategias y la manera en que se involucra en cada enfrentamiento.

  Hay que destacar su liderazgo, sus exigencias en cuanto a la disciplina y la manera en que defiende a sus peloteros. Basta notar cómo a partir de un conjunto que no se veía en el panorama beisbolero cubano, ha logrado un equipo unido y ha hecho brillar a figuras antes opacadas.

  Nos alegra que seis jugadores de los Cocodrilos estén en el juego de las estrellas, pero extrañaremos a Víctor en la silla del jefe del Home Club este domingo. Nos perderemos la emoción, el color y el calor que el villaclareño explosivo le hubiera dado a ese Juego de las Estrellas. Pero esperamos que al menos esté allí, pinchando al inexpresivo Vargas para que Occidentales se lleve la victoria.

  Esperamos además que se eliminen los prejuicios que existen entorno al “hombre show”, y que cuando vayan a seleccionar al director del equipo Cuba, lo tengan en cuenta, porque una buena parte de los especialistas por cuenta propia de la pelota cubana lo quiere allí.

  Por ahora, aunque Víctor no dirija el domingo en el juego de las estrellas, y aún cuando se reconoce el esfuerzo de las autoridades de la provincia y de la dirección del INDER en el remozamiento del estadio y en el apoyo a los Cocodrilos, secretamente a voces, como todo lo que se habla de pelota, la gente en Matanzas y en Cuba sabrá que este juego es también por él: gracias a Víctor Mesa. 

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