César ya no llevará más la pañoleta azul. Ahora es un pionero de cuarto grado, con pañoleta roja, y eso significa que tendrá que hacerse más responsable.
Desde afuera pudiera parecer que no es más que un cambio de color en un pedazo de tela, pero para César es un orgullo inmenso. Sobre todo porque ya no será un fiñe.
Ya sueña con ser pionero explorador y hacer suyos los cuentos de los grandes, de las excursiones al Valle del Yumurí, a Monserrate y a la Loma del Pocito.
Fue su amigo Víctor, que ya termina el sexto grado, quien le amarró al cuello la nueva pañoleta, mientras ambos se felicitaban: uno por la graduación; el otro por el atributo.