Mi abuelo es y será siempre campesino aunque hace 20 años viva en la ciudad, el mismo tiempo que lleva sin tocar una guataca ni arar la tierra o atender a sus animales.
Ahora tiene 88 años, pero cuando mi papá quiso entonces que él y mi abuela se mudaran para Colón porque ya estaban muy viejos para vivir solos en su finca, yo pensé que se iba a morir de tristeza.
Porque mi abuelo Juan siempre vivió en el campo, respirando desde la madrugada ese olor a tierra húmeda y yerbas recién lavadas que no se encuentran en otra parte.